EL GRACIOSO XIV Sí, supongo que Iñaqui Uriarte es de mi estilo

Como incansable ratón de biblioteca ávido de vivir nuevas aventuras literarias, alimento para mi cerebro ansioso, me topé estos días dos propuestas que circundan cuales moscas cojoneras…

Inciso: ¿os imagináis a unas moscas cajoneras? De esas que hacen su vida en los cajones mas mohosos y sucios, o quizás en aquellos con calzoncillos de varios días, o bragas ligeramente húmedas por algún acceso de libido repentino al más puro estilo de Grey. Imaginaroslas como hice yo, tan solo por un instante fugaz, cuando el condenado teclado predictivo me cambio una vocal por otra quedándose tan ancho.

…mi, aun a Dios gracias, poblada cabeza.

La segunda, y perdonen el carajo del inciso que arrastra a mi retórica hacia las pausas y los apéndices interminables, haciendo mas bizarra mi escritura, que no es otra cosa sino reflejo simple de los pensamientos que me abordan a cada instante. La se gun da digo! la voy a dejar para mañana o pasado. A saber que detrás de ella hay otra bonita historia.

La primera es que esta semana conocí a Iñaki Uriarte, ni mas ni menos que en Pepitas de Calabaza, la famosa editorial en La Rioja (y sino es famosa para ustedes sepan que debería serlo y desde luego lo es en este mundo de la recomendación literaria que es radio Bertoldo). 

De la editorial ya me vengo muy bien acostumbrado gracias al trabajo conjunto con Fulgencio Pimentel. Que resulta que es una canción de los Vainica Doble (esto último indicado por o Señor B, del programa As Metropoles Delirantes) que suponemos como aseveración canónica a falta de su cotejo, que uno no tiene tiempo para todo aunque lo pretendiera o pretendiese.

Y visto lo tan pedante que me esta quedado el remilgado texto. Paro ya. De verdad.



Resulta que ya he contado que ambas editoriales, Fulgencio y De Calabaza, llevan una línea, colección conjunta de libros llamada Pepitas y Pimentel. Pues de esa línea yo ya tengo una de mis revelaciones del año: Dias Felices en el Infierno.

Tuve entonces noticias de Iñaki, ya digo. De sus diarios. 3 volúmenes, de los cuales el ultimo se publica ahora. Y que me tienen una pintaza barbara.

Me apetece leer otra vez un diario, los últimos que abrí fueron los de Phoebbe Gloeckner, otros que recomiendo muy mucho.



Me apetece otra vez meterme de lleno, casi de forma intimista, con esas declaraciones de pureza de alguien que cuenta lo cotidiano y que lo sabe contar tan bien… Y pienso que Iñaki es uno de esos.



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